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No dicen nada, no escuchan nada, no piensan nada. Todo lo que hacen es entrelazar sus manos en una sola rosa lírica, húmeda, carnal. Y mirarse. Mirarse interminablemente. Él, descubriendo que en los ojos claros de ella se refleja la luz del primer día de la creación; ella, que en los ojos negros de él se descifra la oscuridad de la noche primigenia, y ambos vislumbrando la verdad irrebatible (pero simple como el oro) de que la noche y el día juntos conforman el misterio de la unidad del mundo, el misterio insondable de la unidad de la vida, de la unidad del amor. ♥ (....)
aaaaaah... esos puntos suspensivos entre paréntesis me indican que aun me queda mucho por leer y se nos vieene una graaaan semana :|

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